Un convenio inconveniente, una organización necesaria

Coincidiendo con la negociación del Convenio de Hostelería de la Costa Blanca en Benidorm, se acerca el primer aniversario del estallido de la lucha de las camareras de los hoteles. La autora argumenta por qué rechazan el acuerdo firmado por UGT

Las Kellys de Benidorm nos incorporamos a la asociación Las Kellys en junio de 2016. Veíamos cómo nuestras compañeras camareras de piso de los hoteles de diferentes zonas se empezaban a organizar para exigir derechos y visibilizar la problemática laboral que hace años que arrastramos. Benidorm, que es una de las ciudades más turísticas, no podía permanecer mucho más tiempo en silencio, sobre todo porque nuestra situación es igual de mala, con respecto a las condiciones laborales, que la del resto de destinos turísticos que nos rodean.

Dibujo de una camarera de piso en posición de lucha
/ ROUSE CODINA

Benidorm tiene una población de unos 67.000 habitantes registrados y su única actividad económica se desarrolla alrededor del turismo. Es la tercera ciudad de España con más plazas hoteleras, después de Barcelona y Madrid. Aproximadamente, sólo en nuestra ciudad, somos más de 4.000 camareras piso; por esta razón, a finales de junio del año pasado, después de haber mantenido varias conversaciones con las compañeras de Barcelona, ​​empezamos a organizarnos. En primer lugar, decidimos convocar una asamblea en el centro social de Benidorm haciendo una llamada, a través de las redes sociales, a todas las camareras de piso que estuvieran cansadas de sentirse explotadas y ser invisibles en su trabajo. En esa primera reunión, tuvimos 30 camareras. Una primera asamblea llena de emociones y, al mismo tiempo, con algunas dudas: estábamos en época electoral y no queríamos sentirnos utilizadas por ninguna de las partes en particular. Pero, después de ver que nos convocábamos unas a otras, y que éramos todos trabajadoras, surgió una actitud de más confianza y compañerismo. Las asambleas siguientes fueron cada vez más numerosas -más de ochenta personas- y se comenzaron a planificar concentraciones y denuncias dirigidas a casos concretos que nos llegaban directamente de las kellys que nos reuníamos en asamblea o en el buzón de correo electrónico, de trabajadoras que nos pedían ayuda para resolver su situación.

¿A dónde van los beneficios?

En nuestras asambleas, tratamos de proporcionar soluciones y, sobre todo, hacer que todas participemos. Estudiamos los casos y proponemos acciones o denuncias directas a la Inspección del Trabajo, revisamos las nóminas o leemos el Convenio de Hostelería. Así fue como planificamos nuestra primera concentración, el 16 de agosto de 2016, en la que participaron más de 200 camareras, después de un duro día de trabajo, para decir Basta de explotación. Benidorm nunca había tenido una protesta tan numerosa en la calle en pleno verano, en una ciudad con más de un 100% de ocupación turística… Este acto nos dio mucha fuerza para continuar sumando compañeras y poder mostrar en el escaparate de nuestro pueblo que, a pesar de los once millones de visitantes del año 2015, hay algo que no funciona. Y el balance de la desigualdad entre los beneficios empresariales y nuestras condiciones de vida como trabajadores es muy llamativo.

Creemos que, en la firma del convenio, los intereses del sindicato han prevalecido sobre los derechos de las trabajadoras de los hoteles

Las Kellys estamos llevando esta voz, hasta ahora oculta, a los pasillos de los hoteles, al corazón del turismo, sin más apoyo que nuestra voz y nuestros medios: era lo que todas necesitábamos para sentirnos empoderadas y fuertes. Hasta ahora, no nos hemos sentido representadas por nadie. Los delegados sindicales del hotel parecían obviar que había más de 4.000 camareros en Benidorm y que nuestras condiciones de trabajo estaban ocultas. Aquel 16 de agosto, llevamos nuestras reivindicaciones a la calle y, en una ciudad poco acostumbrada a manifestaciones o luchas obreras, mostramos que un grupo de mujeres trabajadoras de los hoteles estábamos cansadas de aguantar y de asumir la precariedad como un elemento normal de nuestro trabajo, un trabajo feminizado y olvidado. Desde entonces, Las Kellys resonamos en la ciudad, ante la sorpresa de muchos que pensaban que éramos una moda pasajera o que acabaríamos absorbidas por algún sindicato mayoritario o por algún partido, ya que muchas no teníamos experiencia en la lucha laboral o social. Incluso fuimos menospreciadas por la Patronal, que no nos consideraba representantes de ningún trabajador sino sólo “casos aislados”. Pero no contaban con nuestra certeza ni con el deseo de autoorganizarnos para cambiar la situación.

Desde el verano de 2016, nos hemos reunido con la Inspección de Trabajo, partidos políticos, la patronal, responsables de trabajo y salud … Hemos hecho varias concentraciones ante los hoteles y una concentración el 8 de marzo, Día internacional de la Mujer Trabajadora, para apoyar el paro de las mujeres… Y nuestra lucha es feminista. También hemos acompañado a compañeras a profesionales de la salud o a un abogado laboralista, con nuestra mejor carta: el apoyo mutuo.

Convenio de Hostelería y externalizaciones

En cuanto a los sindicatos y, en este caso, a la firma del nuevo Convenio de Hostelería de la Costa Blanca por parte de UGT, consideramos que los intereses del sindicato han prevalecido por encima de los derechos de las trabajadoras de los hoteles. No se han enfrentado a nuestra realidad, no han puesto un freno real a la externalización de un departamento estructural de los hoteles: la limpieza de los pisos. Únicamente han aplicado la equiparación de parte salarial entre trabajadoras en plantilla y subcontratadas… Y tampoco vemos demasiado claros los mecanismos que tendremos que emplear para exigirlo, ya que las empresas que nos subcontratan también obtienen ganancias de nuestra explotación.

Seguiremos teniendo trabajadoras de tercera en el mismo lugar de trabajo sin ser reconocidas como parte de la plantilla. Tampoco se ha dicho nada sobre la carga de trabajo. Una vez más, nos sentimos olvidadas en cuanto a nuestras reivindicaciones más importantes y, por tanto, continuaremos actuando, señalando lo que haga falta y donde sea necesario porque nuestra lucha representa una lucha de muchos años y muchas generaciones de mujeres que se han dejado su salud en hoteles para que se pueda hablar de macro-cifras de ocupación turística y de ganancias, mientras que pasamos décadas de nuestras vidas limpiando un precio medio diario de 25 habitaciones.

* Yolanda García Henarejos es miembro de la Asociación Las Kellys Benidorm-Marina Baixa

Artículo publicado en el número 436 de La Directa

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Un comentario en “Un convenio inconveniente, una organización necesaria

  1. Las camareras de piso somos mal vistas y maltratadas muchas veces por las gobernantes son mujeres sin estudios que las ponen en ese puesto porque llevan años en la empresa

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