RESPONSABILIDAD COMPARTIDA II

(Anterior: RESPONSABILIDAD COMPARTIDA I)

En tercer lugar, pero en mi opinión los principales culpables de esta precariedad, los directores de los hoteles que externalizan los servicios. Estas personas deberían entender que externalizar no significa desentenderse del servicio, no deberían mirar para otro lado cuando la empresa externa explota a las camareras, porque esa explotación repercute directamente en su negocio.

Las camareras, como ya hemos repetido hasta la saciedad, desempeñan el trabajo más importante de un hotel. Si la limpieza falla, los clientes no vuelven. Y por mucho que quiera sacrificarse una persona y dedicarle a su trabajo más tiempo del contratado, las habitaciones tienen que estar limpias a una hora determinada, y es humanamente imposible hacerlas TODAS bien con esas ratios. ¿Dónde está el truco? En dejar cosas sin hacer. Rincones de polvo que en lugar de limpiarse cada día, se limpian solo en las salidas, aspiradoras que no se pasan, vasos que no se friegan como corresponde, protectores de almohadas y colchones con manchas antiguas y de procedencia confusa… Y mil guarrerías que hasta la más pulcra de nosotras ha hecho alguna vez, cuando la situación se ha vuelto insoportable y desbordante.

En cuarto lugar, la empresa de multiservicios. Presupuestan el servicio sin siquiera haber visto el hotel, sin saber cómo son las habitaciones, ni de qué color son los muebles, ni el nivel de exigencia del cliente. Desde un despacho y por arte de birlibirloque, ellos saben mejor que nosotras cuánto hemos de tardar en limpiar una habitación, sin tener en cuenta los mil imprevistos que nos encontramos cada día: la proporción salida/cliente, si se van pronto o tarde, cuántas personas ocupan la habitación, si hay niños, si hay VIP, etc. De nuestras costillas tiene que salir nuestro sueldo, el de los muchos comeollas intermedios (los listos de los despachos), y el beneficio empresarial. Y no pueden ser muy caros, porque si al hotel no le sale más barato, ¿para qué va a contratar a una empresa? Solución: Las camareras tienen que hacer el trabajo en el tiempo que ellos digan, sea correcto o no.

En quinto lugar, la inspección de trabajo. Esta situación se conoce lo suficiente como para que hubieran actuado de oficio hace ya tiempo. ¿A qué están esperando? La gente tiene miedo a denunciar, porque saben que se quedan sin trabajo, y no se lo pueden permitir. Pero de todos es sabido que las camareras de pisos están haciendo horas extras gratis a diario. ¿Por qué lo consienten?

E igual de responsables que la inspección, los sindicatos. ¿No se supone que deben velar por que no se vulneren los derechos de los trabajadores?

En el hotel donde yo trabajo ahora no pasan estas cosas. Soy la jefa de un equipo de cinco camareras en un hotel de 32 habitaciones. Hacemos 10/11 habitaciones en 7 horas, más 1 hora en zonas comunes. Yo hago las veces de gobernanta y doy unos partes de trabajo justos. Recibimos un trato muy respetuoso, casi familiar por parte del personal del hotel, para ellos es como si formáramos parte de su plantilla. Nos tratan con respeto y nos consideran sus compañeras. Tanto la directora como sus superiores en la cadena están muy pendientes de que el servicio se desarrolle correctamente, tanto en lo concerniente a la calidad, como a nuestras condiciones de trabajo. Ellos tienen asumido que, para realizar el servicio como es debido, se nos debe dar el tiempo necesario para ello, y es filosofía de su empresa que los trabajadores, sean propios o externos, deben estar contentos en sus puestos, para dar un mejor rendimiento. Con este respaldo, pese a que el sueldo no es muy bueno, se ha creado una corriente de confianza entre el hotel y las camareras, donde todo el mundo sabe lo que debe hacer y la supervisión por parte de la empresa externa es prácticamente innecesaria. El servicio funciona sin quejas de ningún tipo, y ellos nos dejan organizarnos, ya que somos nosotras quienes mejor conocemos las necesidades del cliente.

Me gusta la iniciativa de hacernos oir por medio de este grupo en Facebook, porque el hecho de ser mujeres desarrollando un trabajo de limpiadoras nos hace ser invisibles para mucha gente. Se da por hecho que limpiar es nuestro estado natural y que no ha de generar derechos ni una jornada concreta, con principio y sobre todo con un final. El trabajo de la mujer limpiadora es asumido como de 24 horas y se interpreta como un acto de soberbia querer terminarlo antes. En todos los trabajos, cuando llega la hora, la gente se va a su casa a continuar con su vida, y lo que se quede sin hacer, ahí se queda hasta mañana. Las camareras de pisos no se pueden ir hasta que terminan las habitaciones asignadas en el parte, sin importar que su jornada haya terminado hace rato.

Todas sabemos que este trabajo es muy duro físicamente, aún en buenas condiciones. Debemos ser responsables y desempeñarlo correctamente todos y cada uno de los minutos de nuestra jornada, pero también debemos ser responsables y no aceptar lo que sabemos que no vamos a ser capaces de asumir. Cada una de nosotras tiene su parte de responsabilidad en ésto y deberíamos empezar por intentar cambiar la situación en nuestro puesto de trabajo, antes de abordar una solución general para todo el sector, ya que cada hotel es un mundo y cada grupo tiene sus peculiaridades.

Carmen Liñán Grueso

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